Bombillas LED, el futuro de la iluminación

 

En RCO Electrónica creemos firmemente que el camino a seguir del mercado de la iluminación es la bombilla LED, pero ¿por qué estamos tan seguros? Sigue leyendo para conocer los motivos y tu también te convencerás.

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Ahorro energético imbatible

Es indudable, más aún en los tiempos que corren, que si nos planteamos realizar cambios en nuestro hogar o nuestro negocio, lo primero que evaluamos es que merezca la pena la inversión.

Tomemos por ejemplo la clásica bombilla de filamento incandescente de 60w ya que probablemente es la más común. Para reducir nuestra factura eléctrica, en un principio podríamos optar por Halógenas o soluciones similares, pero la verdad es que no marcarían una diferencia importante.

Una opción a tener en cuenta es acudir a las típicas bombillas de bajo consumo que todos conocemos, las lámparas fluorescentes compactas a las cuales nos referiremos de ahora en adelante como LFC. En este caso, con aproximadamente 18w encontraríamos una LFC que nos daría la luminosidad equivalente.

Obviamente, esto es una mejora muy significativa, pero el LED tiene aún mejor relación entre potencia ofrecida y potencia consumida. Haciendo uso únicamente de 7w nos ofrecería luminosidad para sustituir nuestra vieja bombilla de filamento de 60w. Esto supone un ahorro de casi el 90% frente a la clásica y de más de un 60% frente la LFC.

Haciendo un cálculo rápido, suponiendo una utilización de cinco horas diarias y un coste del kw/h de 0’14€ de media, con la bombilla clásica gastaríamos 15,30€ anuales, 4,60€ con la LFC y tan sólo 1,8€ al año usando LED. Si esto lo aplicamos durante varios años, y lo extendemos a cada una de las estancias de nuestro inmueble, el ahorro es aún más impresionante.

 

La obsolescencia no va con el LED

Hay otra cuestión fundamental a tener en cuenta en el ahorro que nos supone una bombilla es la vida útil.

Mientras que en el mejor de los casos una lámpara de filamento llegaría a durar en torno a unas 1000 horas de funcionamiento y las LFC de mejor calidad a rondar entre 5000 y 10.000, las bombillas LED superan generalmente las 25.000 pudiendo llegar alcanzar las 50.000 horas encendida. Es decir, por cada bombilla de LED que gastemos a lo largo de los años, habríamos tenido que usar 5 LFC o 50 de las clásicas.

Obviamente, aunque sus competidoras son inicialmente algo más económicas a la hora de comprarlas, las bombillas LED no cuestan ni 5 ni por supuesto 50 veces lo que la LFC o la de filamento.

De hecho, el precio en nuestra tienda para una bombilla LED de 7w con casquillo clásico E27 está en 12’95€ y la LFC equivalente de 18w a 3’95€. Si queremos adquirir una algo más pequeña pero de potencia similar a una de filamento de 50w, para un flexo o el cuarto de baño, las LED de 4w cuestan 10€, un precio más que tentador.

 

Superioridad técnica: mucho más que una cuestión de ahorro.

Más allá de los motivos económicos, las bombillas LED tienen algunas características que las hacen netamente superiores. Una de ellas es la ineficiencia energética de los modelos tradicionales frente al LED. Entendemos por ineficiencia energética en este contexto, a la cantidad de energía que se consume pero no se emplea en iluminación útil por parte de la lámpara.

Volviendo a las lámparas incandescentes, estas son extremadamente ineficientes ya que emplean mucha energía que se pierde en forma de calor. ¿Quién no se ha quemado alguna vez por tocar una bombilla?

Pese a que esto no ocurre con el LFC sí hay un desperdicio importante de luz debido a su forma. Las LFC emiten luz en todas las direcciones y cuando la lámpara, como es la mayoría de los casos, no se encuentra totalmente expuesta, gran parte de esa luz no sirve para nada.

Además, el LFC sufre con las fluctuaciones de corriente o los apagados frecuentes y tarda en encender del todo, lo cual no lo hace recomendable para estancias de paso, como cuartos de baño o pasillos.

Ninguna de estas problemáticas aquejan al LED. No se calienta y su foco es mucho más direccional, siendo claramente más eficiente que sus competidoras. Son además considerablemente más resistentes que el LFC o que el filamento y su encendido es instantáneo con una luz agradable y bien definida.

 

Conclusiones

Como hemos visto, las bondades de las bombillas LED las hacen la solución ideal para la iluminación doméstica. Es cierto que la inversión inicial es algo superior, pero el ahorro medio en un año es de por sí mayor que el precio de la bombilla. Esto sin contar con su extensa vida útil y que no adolece de los fallos característicos de otras bombillas de bajo consumo ya que con su encendido instantáneo se comporta como esperas que lo haga una lámpara normal.

No queremos decir con esto que LFC no sea una solución válida, ni mucho menos. Es una buena solución a muy corto plazo. Simplemente, que el LED es mejor en todos los aspectos y por eso nos gusta más.

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